miércoles, 17 de febrero de 2010

Catadura y caradura

Estamos en tiempos dificiles y es ahora cuando se pone de manifiesto la catadura moral de cada uno. Y esto aplica sobre todo en los entornos laborales que sucumben a la presión de la nueva situación, olvidan  las encuestas de clima y se agobian con cualquier excusa. De siempre se ha sabido que la mejor forma de conocer la catadura moral de una persona es darle poder y dejarla hacer. Pues bien, en estos tiempos todavia hay quien se dedica a demostrar su poder tratando mal a los demás y dejando claro que en caso de duda ahí esta la puerta.  Es ahora cuando se pone de manifiesto la catadura del caradura, la peor. Porque el caradura, henchido del nuevo poder que le concede la crisis, deja de disimular y se muestra en todo su esplendor, seguro de que epata y ajeno a los vomitos que provoca su perorata. Ese caradura que camina a paso firme hacia su San Martin y al que yo deseo en este nuevo año, que le llegue muy pronto.
Existe un activo empresarial, el conocimiento, que posee innegables cualidades. Cuando se invierte en él de forma aritmetica, se multiplica su valor de forma geometrica y cuantas mas personas lo poseen mas vale, en contraposicion a otros activos cuya escasez hace crecer de valor. Compartir el conocimiento produce beneficios económicos y tambien supone gratificación peronal. Es, por tanto, un gran activo, al que yo concedo el potencial de ser el que nos saque de esta crisis.
Pues bien, el conocimiento radica en las personas y cuando se sienten mal tratadas pierden el interés en su aplicación y en hacerlo crecer y es entones cuando las corporaciones empiezan a sentir los efectos de no haber sabido ver la importancia de erradicar al caradura y su catadura y empezar a confiar su gestion en gente madura. El tiempo me dirá si tengo razón.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En los momentos de crisis en las grandes corporaciones, que no carecen de medios, se debe optar por dar un paso a adelante y tomar ventaja, es de libro.
También es cierto que el caradura, inepto en general, y carente de moral, suele aprovechar para, bajo el pánico generalizado, campar a sus anchas y tomar decisiones innecesarias que se venden bien en situaciones cierta incertidumbre.
Es muy ilustrativo un artículo que se publicó ayer sobre las "patologías de los CEO" y cómo explican los devenires de las empresas, llegando a explicar incluso la crisis financiera actual en términos de las patologías psicosociales de los grandes ejecutivos de algunas corporaciones.
Mucho cuidado con quién comanda las organizaciones, que Hitler parecía bueno y tomaba decisiones valientes, pero hay que ver la que lió... y de Chavez ya hablaremos...
no hay ninguna intención política, son personas que mejor que no hubieran existido,... al hilo de un comentario anterior.

Javi dijo...

Estoy totalmente de acuerdo.