martes, 2 de febrero de 2010

APOSTAR POR EL CONOCIMIENTO

El fenómeno de la globalización plantea nuevos retos a las economías, con una competitividad cada vez mas intensa, basada en el conocimiento como elemento determinante y diferenciador de las regiones.

Ya no son los costes, ni los recursos naturales, ni las políticas macroeconómicas las que marcan la diferencia a la hora de competir. En este entorno global, la creatividad, el conocimiento, la capacidad de emprender, de asumir riesgos, son todos elementos de una misma realidad, la innovación, que destaca como fuente inagotable de ventaja competitiva.

Por ello las economías mas avanzadas se replantean hoy sus estrategias y las orientan hacia el conocimiento, la mejora continua y la inserción en redes globales.

Las recetas para ello son numerosas, pero todas tienen en común la búsqueda de un cambio cultural hacia la innovación y la competitividad de los agentes protagonistas del sistema.

De este modo, frente a las estrategias tradicionales de fomento único de la innovación a través de la financiación o apoyo económico directo (llamadas políticas de technology-push), las nuevas estrategias ponen en marcha medidas centradas en el fomento del esfuerzo innovador de las empresas y agentes del sistema de innovación, la promoción de la creatividad y el conocimiento como valores y la cultura emprendedora.

Para ello y por la necesaria implicación de todos los integrantes del sistema, aparece una medida clave, asumida por todos como necesaria: las redes de agentes del sistema de I+D+i.

El objetivo de esta medida es el de potenciar los recursos existentes a nivel regional, los vértices de la triple hélice de Etzkowitz (Universidad, Industria y Estado).

En efecto, en muchos casos no es tanto la dotación o el nivel de los agentes que forman esta hélice, esto es la investigación y la educación, las empresas y la administración, lo que determina el nivel de innovación, sino mas bien, la actuación de estos agentes como islas en el sistema.

Y destaca como una de las principales debilidades de los sistemas de innovación, las barreras entre los demandantes de conocimiento (el tejido empresarial) y los oferentes (universidades e investigadores).

De este modo, el como sean las relaciones dentro de la triple hélice, marca la diferencia entre un sistema que se autoalimenta de las complementariedades de sus miembros y otro que es simplemente la suma de sus partes.

El ejemplo mas claro, las diferencias entre el sistema de innovación de estados unidos de alta cooperación entre universidad y empresa y el europeo, donde las barreras son mayores.

En conclusión, la capacidad para combinar dimensiones diferentes, pero complementarias, es lo que diferencia a las regiones avanzadas de las seguidoras.

Existen herramientas útiles y que se están extendiendo con rapidez, para que los nexos, las redes y la cooperación dentro de la hélice, se faciliten y consoliden.

Entre las mas importantes destacan los parques científicos y tecnológicos, espacios de encuentro donde las empresas pueden acceder al conocimiento de los agentes centrados en la investigación (Universidades, centros tecnológicos) o de otras empresas que realizan esfuerzos similares en I+D+i.

Otra herramienta importante, aunque más nueva en el tiempo, son los Clúster, que materializan la triple hélice al incluir en su seno empresas, agentes de la investigación y a la Administración en busca de retos y soluciones para ser más competitivos y contribuir al crecimiento económico y al bienestar de los entornos donde se ubican.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es la administración pública quien guía a los Clusters?. O tienen libre disposición para "poner en contacto" a los tres vértices de la hélice?