sábado, 10 de noviembre de 2012
jueves, 18 de octubre de 2012
Yo Soy Así.
Me tomo mi profesión muy en serio. Y la gente no lo respeta. Creen que estoy loco.
Me dejo toda mi energía en el trabajo y no dejo jamás las cosas a media. Mis compañeros no lo comparten.
Creo en los equipos y en el esfuerzo conjunto. Todo el mundo intenta hacer lo menos posible.
Valoro enormemente el esfuerzo y no busco jamás un resultado, BUSCO EL CAMINO, NO EL FIN. Se quieren saltar el proceso, llegar rápido y fácil. Quiero que los que trabajen conmigo lleguen lo más alto posible, que se sientan imparables, que disfruten y consigan la sensación de "poderlo todo!". En realidad buscan una píldora mágica instantánea que les lleve a algo superfluo y caduco.
Quiero ser perenne, quiero que la gente sienta que puede cambiar para siempre. Se puede ser más rápido. Se puede ser mucho más fuerte, más ágil...puedes llegar a sentir cada mañana que no tienes rival ahí fuera. Lo único que tienes que hacer es...
....Volar conmigo....
jueves, 11 de octubre de 2012
Equipo de Élite
En esta época donde todas las empresas ven mermadas sus posibilidades económicas, se crean situaciones que serían inimaginables en cualquier otro momento. Os cuento:
Un entrenador de élites, junto a un preparador físico especializado en alto rendimiento y una directora de la vieja escuela, todos con más ganas que Cristiano Ronaldo un domingo por la tarde, reunidos para dirigir a un equipo de segunda.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?. ¿Saldrán vivos los jugadores?. De verdad que miro al equipo cuando están en el campo y no me sale otra cosa que esbozar una sonrisa y pensar: "La que les ha caído encima".
No me negarán que es la oportunidad perfecta para: aprender, crear, innovar y desarrollar mil cosas. Ahora bien; no nos engañemos, habrá que APRETAR (que cada uno haga un ejercicio de introspección para desarrollar el término "apretar" dentro de los deportes de equipo).
Señoras y señores. Las oportunidades llegan sin avisar. Tienen dos opciones (y ya saben cuales son).
A las preguntas antes planteadas, les daremos respuesta. Pero será al final de temporada.
Un entrenador de élites, junto a un preparador físico especializado en alto rendimiento y una directora de la vieja escuela, todos con más ganas que Cristiano Ronaldo un domingo por la tarde, reunidos para dirigir a un equipo de segunda.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?. ¿Saldrán vivos los jugadores?. De verdad que miro al equipo cuando están en el campo y no me sale otra cosa que esbozar una sonrisa y pensar: "La que les ha caído encima".
No me negarán que es la oportunidad perfecta para: aprender, crear, innovar y desarrollar mil cosas. Ahora bien; no nos engañemos, habrá que APRETAR (que cada uno haga un ejercicio de introspección para desarrollar el término "apretar" dentro de los deportes de equipo).
Señoras y señores. Las oportunidades llegan sin avisar. Tienen dos opciones (y ya saben cuales son).
A las preguntas antes planteadas, les daremos respuesta. Pero será al final de temporada.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Otoño
Ya no mueren por mi y siento como pasa otra pagina en mi libro, cada vez mas viejo y manido, mas necesitado de ser restaurado que de volver a ser leído. Incapaz de reescribirme, siempre amigo de mis amigos, cada vez mas solo, aun sonrío. Septiembre de la vida. Otoño. Libre albedrío. De inmensa fuerza interior y corazón vacio.
viernes, 24 de agosto de 2012
Tiempo de partir
Cuando no recuerdas el último "te quiero"
y tu mejor amigo estuvo a punto de morir,
cuando deseas que llegue un nuevo enero
y buscas entre nuevos la razón para reír,
cuando los planes tienen siempre un pero
y no sabes si volver a sentir o resistir,
cuando la única razón es el dinero
es tiempo de partir
domingo, 29 de julio de 2012
Gyrobuss
GYRO-BUSS
Gyro-Bus es un bus (vehículo de pasajeros) con un motor híbrido que utiliza la energía almacenada en un volante de inercia grande (giro) para conducir el vehículo entre paradas. En las líneas electrificadas, se podia usar como el autobús por cable bus común. La técnica se ha utilizado en la década de 1950 en Yverdon, Suiza, Léopoldsville actual Kinshasa en el Congo y Gante, en Bélgica.
En la parada de autobús se encuentran un generador conectado a un motor eléctrico a través de los contactos del poste a la red (similar a un trolebús). Raliza una carga durante una media de tres minutos, tras lo cual se utiliza la energía almacenada para conducir el autobús unas seis millas, al siguiente punto de carga. Así el motor utiliza para hacer girar la rueda en las paradas de autobús como generador. El motor es utilizado como un generador durante el frenado y se subia la energía al volante, con lo que los autobuses girocompás, podían alcanzar velocidades de hasta 60 km / h.
Sus ventajas son que es silencioso y no contaminante. La desventaja es el peso pesado que debe ser llevado (a un costo de energía equivalente), la escasa fiabilidad, el desgaste de las carreteras debido al aumento de peso y la dificultad en manejar toda la estructura. Las desventajas fueron consideradas tan altas que la técnica fue abandonada.
En la parada de autobús se encuentran un generador conectado a un motor eléctrico a través de los contactos del poste a la red (similar a un trolebús). Raliza una carga durante una media de tres minutos, tras lo cual se utiliza la energía almacenada para conducir el autobús unas seis millas, al siguiente punto de carga. Así el motor utiliza para hacer girar la rueda en las paradas de autobús como generador. El motor es utilizado como un generador durante el frenado y se subia la energía al volante, con lo que los autobuses girocompás, podían alcanzar velocidades de hasta 60 km / h.
Sus ventajas son que es silencioso y no contaminante. La desventaja es el peso pesado que debe ser llevado (a un costo de energía equivalente), la escasa fiabilidad, el desgaste de las carreteras debido al aumento de peso y la dificultad en manejar toda la estructura. Las desventajas fueron consideradas tan altas que la técnica fue abandonada.
domingo, 15 de julio de 2012
Señores, se acabó el pasado (Publicado en El Confidencial. Mensajes desde Narnia)
Galo Mateos.- 14/07/2012
“Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van”. (J. Ingenieros)
Sí señores, se acabó el pasado, se acabó Rajoy, se acabaron Zapatero, Rubalcaba, el PSOE, el PC, el PP, sus abusos y monsergas. Se acabaron los pijos y los progres. Se acabó el franquismo y la República. Se acabó todo. Caspa dialéctica que el viento debe llevarse cuanto antes. Ahora solo somos personas con algunos principios, un pasado equivocado, cargadas de deudas y escasamente esperanzadas.
La Transición convirtió aquella inocente Águila de San Juan en un insaciable buitre de 17 cabezas, y no en el fruto ordenado y esperable de aquella enorme conciencia de cambio. Con toda justicia, nos podemos considerar estafados por la gestión promovida por los partidos políticos dominantes ante el pésimo resultado final en términos de la democracia y el bienestar al que aspirábamos. Tenemos uno de los peores registros en términos de calidad democrática comparativa en Europa y las peores perspectivas económicas del grupo.
La fracturada sociedad española, en su hemisferio consciente -el otro todavía vive un sueño de caudillos redentores-, ha cambiado su forma de pensar, según las encuestas. Desde la bronceada generación del “llámame y comemos” a los más jóvenes, algo se barrunta en el espeso silencio de los antaño corderos. La casta política ha demostrado ser mucho más competente para llevarnos al hoyo que para sacarnos de él, y la mayor parte de la población recela de todo lo público y ya solo persigue soluciones individuales.
¿Es beneficiosa la soberanía política?
Tras la pérdida de soberanía financiera, tan advertida desde este diario y tan contestada por los del ‘Nunca pasará, España es demasiado grande’, la gente empieza a preguntarse cuál es el beneficio de mantener la soberanía política. Sobre todo, gestionada por una gente que cada vez que ve un problema, nos hurga el bolso. Mucha prisa para colocar a los consortes en los mejores sitios y poca para acabar con el costosísimo sistema de propaganda montado.
La crisis que ahora quiere evitar el Gobierno es la de perder la confianza de la población, y que haya que convocar elecciones, o de que al final nos sugieran un sustituto para La Moncloa. Ni Irlanda, ni Portugal, ni Italia, ni Grecia han perdido nada mandando al tinte a los anteriores. Puede ser la única manera de que entiendan la responsabilidad política de lo que hacen. Desmontada la amenaza golpista, alejando militares de su cabecera, haciendo partidistas las instituciones que debían controlarla, la casta política se ha extendido como una plaga sin depredador conocido.
El cáncer, de verdad, son los partidos políticos. Ni era tan mala la Constitución ni había por qué maltratarla con continuas componendas. Los ayuntamientos y las autonomías no nacieron para esto que ha sucedido. Han sido sus ocupantes quienes tomaron la decisión de asaltarlas en beneficio de los suyos
Más allá de las pomposas y arrogantes explicaciones ofrecidas, nos hemos enterado de lo que de verdad importa a nuestros políticos, lo que más han protegido: el sistema financiero, el sistema autonómico y la estructura de poder partidista que los sostiene; propaganda y clientelismo. Los demás a pagar.
El cáncer, de verdad, son los partidos políticos. Ni era tan mala la Constitución ni había por qué maltratarla con continuas componendas. Los ayuntamientos y las autonomías no nacieron para esto que ha sucedido. Han sido sus ocupantes quienes tomaron las decisiones de asaltarlas en beneficio de los suyos. Y, en efecto, los dos partidos principalmente culpables, allá el grado de cada uno, pueden pasar al olvido a poco que la población se haga la sorda o persista en esta depresión inducida por el aumento de impuestos y la falta de oportunidades. Dejarles caer por un déficit incumplido sería un modo indoloro de quitárnoslos de encima, sin himno, sin bandera, sin traductores y sin la medalla del Congreso.
Han estirado una cuerda que se ha roto, de momento, por la parte económica… y está a punto de romperse por la parte política. A unos por causarlo mucho y a otros por impedirlo poco. Pero se tienen que marchar. Según las encuestas, ya no colman nuestras aspiraciones y la devoción a sus líderes ha caído por los suelos. Y no por tomar medidas difíciles, sino por no tomar las que la población reclamaba como más urgentes y justas.
Retirar dinero de la calle en plena recesión no va a aumentar la recaudación de impuestos. Buena prueba es que la subida del IRPF no fue suficiente y ha habido que complementarla ahora. La viabilidad de los recortes en las administraciones delegadas se sujetan más en mayores recaudaciones que en los recortes, por lo que el resultado va a ser inverso al esperado. Sobre todo, cuando la crisis aquí se manifestó más estructural que en ninguna parte y el tsunami producido aún no alcanzó de lleno nuestras playas.
España necesita un aliado en Europa
Confirmado que España no era tan grande para ser intervenida, nada impide a la población manifestar su descontento y buscar un aliado en esta nerviosa Europa para provocar unas elecciones anticipadas. Elecciones, que como en Grecia ya no serían bipartidistas. Si UPyD, con el único mérito especial de no haber participado en anteriores gobiernos, no acaba ganando, pocas alianzas le faltarán. Le bastaría con escenificar el camino omitido por el PP.
Primero se suicidó el PSOE y ahora el PP lleva camino de ahorcarse por el mismo vicio de restar importancia a los problemas y no actuar con firmeza sobre ellos. Comprar tiempo no es resolverlos.
Solo nos queda esperar que el tiempo aleje esta dramática experiencia para la mayoría y que, fieles a nuestros mayores principios liberales, sepamos interpretar que el progreso es fruto de la suma de todo el esfuerzo y talento individual que pongamos en juego. Un estado empresario, partidista, corrupto y paternalista, es una calamidad en la que no volveremos a incurrir. La oportunidad de cambiar está cerca.
Confiemos en que esa posible liberación, nos despeje la mente para abordar los complicados retos a los que nos vamos a enfrentar. De poco servirán las recetas colectivas, no nos van a escuchar. Pero aquí, en Narnia, en esa orilla soleada donde las cosas son siempre posibles, seguiremos buscando las recetas individuales que nos permitan avanzar.
“Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y pueblos fuertes sólo necesitan saber a dónde van”. (J. Ingenieros)
Sí señores, se acabó el pasado, se acabó Rajoy, se acabaron Zapatero, Rubalcaba, el PSOE, el PC, el PP, sus abusos y monsergas. Se acabaron los pijos y los progres. Se acabó el franquismo y la República. Se acabó todo. Caspa dialéctica que el viento debe llevarse cuanto antes. Ahora solo somos personas con algunos principios, un pasado equivocado, cargadas de deudas y escasamente esperanzadas.
La Transición convirtió aquella inocente Águila de San Juan en un insaciable buitre de 17 cabezas, y no en el fruto ordenado y esperable de aquella enorme conciencia de cambio. Con toda justicia, nos podemos considerar estafados por la gestión promovida por los partidos políticos dominantes ante el pésimo resultado final en términos de la democracia y el bienestar al que aspirábamos. Tenemos uno de los peores registros en términos de calidad democrática comparativa en Europa y las peores perspectivas económicas del grupo.
La fracturada sociedad española, en su hemisferio consciente -el otro todavía vive un sueño de caudillos redentores-, ha cambiado su forma de pensar, según las encuestas. Desde la bronceada generación del “llámame y comemos” a los más jóvenes, algo se barrunta en el espeso silencio de los antaño corderos. La casta política ha demostrado ser mucho más competente para llevarnos al hoyo que para sacarnos de él, y la mayor parte de la población recela de todo lo público y ya solo persigue soluciones individuales.
¿Es beneficiosa la soberanía política?
Tras la pérdida de soberanía financiera, tan advertida desde este diario y tan contestada por los del ‘Nunca pasará, España es demasiado grande’, la gente empieza a preguntarse cuál es el beneficio de mantener la soberanía política. Sobre todo, gestionada por una gente que cada vez que ve un problema, nos hurga el bolso. Mucha prisa para colocar a los consortes en los mejores sitios y poca para acabar con el costosísimo sistema de propaganda montado.
La crisis que ahora quiere evitar el Gobierno es la de perder la confianza de la población, y que haya que convocar elecciones, o de que al final nos sugieran un sustituto para La Moncloa. Ni Irlanda, ni Portugal, ni Italia, ni Grecia han perdido nada mandando al tinte a los anteriores. Puede ser la única manera de que entiendan la responsabilidad política de lo que hacen. Desmontada la amenaza golpista, alejando militares de su cabecera, haciendo partidistas las instituciones que debían controlarla, la casta política se ha extendido como una plaga sin depredador conocido.
Más allá de las pomposas y arrogantes explicaciones ofrecidas, nos hemos enterado de lo que de verdad importa a nuestros políticos, lo que más han protegido: el sistema financiero, el sistema autonómico y la estructura de poder partidista que los sostiene; propaganda y clientelismo. Los demás a pagar.
El cáncer, de verdad, son los partidos políticos. Ni era tan mala la Constitución ni había por qué maltratarla con continuas componendas. Los ayuntamientos y las autonomías no nacieron para esto que ha sucedido. Han sido sus ocupantes quienes tomaron las decisiones de asaltarlas en beneficio de los suyos. Y, en efecto, los dos partidos principalmente culpables, allá el grado de cada uno, pueden pasar al olvido a poco que la población se haga la sorda o persista en esta depresión inducida por el aumento de impuestos y la falta de oportunidades. Dejarles caer por un déficit incumplido sería un modo indoloro de quitárnoslos de encima, sin himno, sin bandera, sin traductores y sin la medalla del Congreso.
Han estirado una cuerda que se ha roto, de momento, por la parte económica… y está a punto de romperse por la parte política. A unos por causarlo mucho y a otros por impedirlo poco. Pero se tienen que marchar. Según las encuestas, ya no colman nuestras aspiraciones y la devoción a sus líderes ha caído por los suelos. Y no por tomar medidas difíciles, sino por no tomar las que la población reclamaba como más urgentes y justas.
Retirar dinero de la calle en plena recesión no va a aumentar la recaudación de impuestos. Buena prueba es que la subida del IRPF no fue suficiente y ha habido que complementarla ahora. La viabilidad de los recortes en las administraciones delegadas se sujetan más en mayores recaudaciones que en los recortes, por lo que el resultado va a ser inverso al esperado. Sobre todo, cuando la crisis aquí se manifestó más estructural que en ninguna parte y el tsunami producido aún no alcanzó de lleno nuestras playas.
España necesita un aliado en Europa
Confirmado que España no era tan grande para ser intervenida, nada impide a la población manifestar su descontento y buscar un aliado en esta nerviosa Europa para provocar unas elecciones anticipadas. Elecciones, que como en Grecia ya no serían bipartidistas. Si UPyD, con el único mérito especial de no haber participado en anteriores gobiernos, no acaba ganando, pocas alianzas le faltarán. Le bastaría con escenificar el camino omitido por el PP.
Primero se suicidó el PSOE y ahora el PP lleva camino de ahorcarse por el mismo vicio de restar importancia a los problemas y no actuar con firmeza sobre ellos. Comprar tiempo no es resolverlos.
Solo nos queda esperar que el tiempo aleje esta dramática experiencia para la mayoría y que, fieles a nuestros mayores principios liberales, sepamos interpretar que el progreso es fruto de la suma de todo el esfuerzo y talento individual que pongamos en juego. Un estado empresario, partidista, corrupto y paternalista, es una calamidad en la que no volveremos a incurrir. La oportunidad de cambiar está cerca.
Confiemos en que esa posible liberación, nos despeje la mente para abordar los complicados retos a los que nos vamos a enfrentar. De poco servirán las recetas colectivas, no nos van a escuchar. Pero aquí, en Narnia, en esa orilla soleada donde las cosas son siempre posibles, seguiremos buscando las recetas individuales que nos permitan avanzar.
viernes, 11 de mayo de 2012
Contigo (Sabina). Fragmento
No me esperes a las 12 en el juzgado, no me pidas que volvamos a empezar; yo no quiero ni libre ni ocupado, ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad; yo no quiero saber por que lo hiciste, yo no quiero contigo ni sin ti, lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mi.
domingo, 26 de febrero de 2012
El miedo a equivocarse
Me impactó el otro día un comentario de Pablo Motos en el Hormiguero, narrando la historia de un niño que dibuja la cara de Dios y al que su madre le indica que nadie sabe como es. La respuesta del niño, "espera a que acabe y lo vas a saber".
He pensado mucho en el miedo a equivocarnos, como uno de los mayores problemas de la sociedad actual. Naturalmente hay errores y errores, pero en nuestra vida cotidiana, en nuestro día a día, lo bueno de equivocarse es que haciendo lo contrario se acierta.
Muchos me diréis, "diselo a un medico" o "diselo al presidente que declara una guerra". De acuerdo, no quiero llevar al absurdo un pensamiento que busca impulsar la idea de atreverse, osar, poner coraje en nuestro día a día, como forma de cambiar, ir a mas, salir de esta.
Creo que ser osado, intentar cosas nuevas es parte de la solución. Espero que la juventud lo intente. Tantas barbas blancas hoy al frente de las decisiones políticas podrán buscar soluciones ortodoxas, pero no nos harán soñar.
jueves, 9 de febrero de 2012
Las cosas están cambiando
Cuando alguien empieza a contarte algo con la coletilla de..."te digo de verdad que..." o "te juro que..."; inmediatamente desconfío. Por tanto:
No os miento al deciros que...las cosas están cambiando. Siempre he creído en la bondad natural del hombre, en que el hombre en lo más primario de su ser, es bueno. Y por esta ley me he dejado guiar poco a poco a lo largo de los años.
Al principio, cuando eres un "moco pelón" es verdad que no te das cuenta de nada. Vives en tu mundo, inmerso entre cotilleos de colegio, motos de 50, cigarritos a escondidas y nuevos cubatas. Todo hay que decir que se vive muy bien. Esos años de "macarreo" hay que vivirlos.
A lo que voy, soy profe en un colegio. Me llevo bien con la mayoría de mis alumnos, pero el otro día recibí un toque de atención por parte del director del cole. Comentó que mi método y actitud de enseñanza (aunque era bueno y él lo valoraba positivamente), presionaba y exigía demasiado a los niños y que debido a esto no quería llegar en ningún caso a un conflicto con los padres.
Pues bien, como un subordinado ejemplar durante las siguientes semanas no apliqué ningún correctivo que implicase un tono de voz elevado (aunque fuese ligeramente). Aunque nadie me hiciese ni caso, me lo tomé con muchísima paciencia y dejé poco a poco las faltas de respeto y desobediencias constantes de lado. Todo fuera por no dar lugar a un conflicto padres-centro.
La cosa está así:
- Insultos de todo tipo
- Cortes de manga, gestos obscenos
- Lanzan mis objetos personales del pupitre contra la ventana
- Me llaman drogado
- Dicen que voy borracho
- Se burlan de mi profesión
- Me llaman fracasado
- Amenazan con que harán todo lo posible por despedirme
- Afirman delante de los demás compañeros que para ellos es una desgracia tenerme como profesor.
Señores, he tocado fondo. Lo siento señor director, hoy se acabó. Pienso "echar el resto", me dirigiré a la junta, al presidente, a lo que haga falta para comentar lo sucedido porque creo que este tipo de actos atentan contra todo derecho humano, Me da igual que tengan 15 o 20 años. Voy a recurrir a la justicia como sea. Puede que pierda mi puesto de trabajo y lo asumo. Puede que no vuelva a ser contratado en la docencia, y lo asumo. Puede que...mis hijos...mi mujer...en fin...
No sé si os he comentado que desde pequeño creí en la bondad natural del hombre. Y...sigo creyendo.
No os miento al deciros que...las cosas están cambiando. Siempre he creído en la bondad natural del hombre, en que el hombre en lo más primario de su ser, es bueno. Y por esta ley me he dejado guiar poco a poco a lo largo de los años.
Al principio, cuando eres un "moco pelón" es verdad que no te das cuenta de nada. Vives en tu mundo, inmerso entre cotilleos de colegio, motos de 50, cigarritos a escondidas y nuevos cubatas. Todo hay que decir que se vive muy bien. Esos años de "macarreo" hay que vivirlos.
A lo que voy, soy profe en un colegio. Me llevo bien con la mayoría de mis alumnos, pero el otro día recibí un toque de atención por parte del director del cole. Comentó que mi método y actitud de enseñanza (aunque era bueno y él lo valoraba positivamente), presionaba y exigía demasiado a los niños y que debido a esto no quería llegar en ningún caso a un conflicto con los padres.
Pues bien, como un subordinado ejemplar durante las siguientes semanas no apliqué ningún correctivo que implicase un tono de voz elevado (aunque fuese ligeramente). Aunque nadie me hiciese ni caso, me lo tomé con muchísima paciencia y dejé poco a poco las faltas de respeto y desobediencias constantes de lado. Todo fuera por no dar lugar a un conflicto padres-centro.
La cosa está así:
- Insultos de todo tipo
- Cortes de manga, gestos obscenos
- Lanzan mis objetos personales del pupitre contra la ventana
- Me llaman drogado
- Dicen que voy borracho
- Se burlan de mi profesión
- Me llaman fracasado
- Amenazan con que harán todo lo posible por despedirme
- Afirman delante de los demás compañeros que para ellos es una desgracia tenerme como profesor.
Señores, he tocado fondo. Lo siento señor director, hoy se acabó. Pienso "echar el resto", me dirigiré a la junta, al presidente, a lo que haga falta para comentar lo sucedido porque creo que este tipo de actos atentan contra todo derecho humano, Me da igual que tengan 15 o 20 años. Voy a recurrir a la justicia como sea. Puede que pierda mi puesto de trabajo y lo asumo. Puede que no vuelva a ser contratado en la docencia, y lo asumo. Puede que...mis hijos...mi mujer...en fin...
No sé si os he comentado que desde pequeño creí en la bondad natural del hombre. Y...sigo creyendo.
sábado, 7 de enero de 2012
Impulsos
Una reciente anécdota televisiva en que Remedios Cervantes, llevada por un impulso, hace perder a un concursante un buen montón de dinero, pone sobre el tapete la importancia de ese control de los impulsos humanos, más cuanto mayor sea el poder del impulsivo.
En efecto, encontramos al frente de instituciones y empresas privadas a personas que, a base de impulsos, se llevan por delante a personas o familias o a su propia empresa, tomando decisiones equivocadas por falta de información o evidencia equivocada.
Es la señora que entra a conocer a un hombre y se da la vuelta ofendida porque no se ha levantado a saludarla. Dos pasos mas hacia ese hombre le habrían bastado para ver la silla de ruedas. O la persona que se tropieza con otra de forma violenta y se vuelve y grita enfadada, sin darse cuenta de que ha tropezado con un invidente.
Con información parcial de apariencia verosímil, los impulsivos van tomando decisiones injustas que afectan las vidas de otros y solo dos cosas les pueden cambiar: encontrarse con otro impulsivo o que alguien mas capacitado y con el debido temple les acabe de apartar.
Todo llegará.
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