sábado, 9 de febrero de 2013

Estéreo

Estamos muy acostumbrados a los cascos (auriculares), DEMASIADO. 

He de decir que en mi casa todos tenemos muchas manías. Y cuando digo manías, digo rareza, extravagancia, excentricidad, capricho, antojo, chifladura y obsesión. 



Con el único fin de NO MOLESTAR a los que "pacíficamente" conviven a nuestro lado, si deseo estudiar o escuchar música he de ponerme los dichosos cascos; lo cual me lleva a la conclusión de que he perdido de forma completa la capacidad para escuchar música en estéreo. 

Que ha pasado con esas cadenas de música inmensas que rodeaban las habitaciones/salones de las casas y hacían temblar la cubertería de la cocina. Donde están esas parejas de enamorados cenando a la luz de las velas de Ikea con Marvin Gaye de fondo.

Echo de menos escuchar a Nina Simone mientras hago abdominales encima de una toalla cutre a lo Balboa. Esas tardes de lluvia donde el trivial, el último Mixtape del colega del barrio y unas Coronitas eran tus únicas preocupaciones.

Algunos (que no todos), no sabrán de lo que hablo (y me da igual).

Besos con queso.

EL REY.



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