He de decir que en mi casa todos tenemos muchas manías. Y cuando digo manías, digo rareza, extravagancia, excentricidad, capricho, antojo, chifladura y obsesión.
Que ha pasado con esas cadenas de música inmensas que rodeaban las habitaciones/salones de las casas y hacían temblar la cubertería de la cocina. Donde están esas parejas de enamorados cenando a la luz de las velas de Ikea con Marvin Gaye de fondo.
Echo de menos escuchar a Nina Simone mientras hago abdominales encima de una toalla cutre a lo Balboa. Esas tardes de lluvia donde el trivial, el último Mixtape del colega del barrio y unas Coronitas eran tus únicas preocupaciones.
Algunos (que no todos), no sabrán de lo que hablo (y me da igual).
Besos con queso.
EL REY.

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