A medida que se va avanzando, necesitamos mas a los nuestros y esperamos de ellos una respuesta adecuada, un gesto de cariño, un abrazo, una sonrisa. Y se les quiere y se les anima y se les da mas, y queremos y buscamos lo mejor para ellos, luchamos para que lo consigan. Pensamos que todo es poco y no buscamos recompensas. Pero esperamos mas y no llega. Volvemos entonces la vista atrás, solo un momento y comprendemos que lo que hay es cosa nuestra. Aquello de recoger lo que se siembra. Siempre es así. Una veces porque se siembra malo y otras porque se siembra mal, la cosecha no siempre es buena. Pero hasta el ultimo momento y durante todo el camino seguimos luchando para obtener de los nuestros esa respuesta adecuada, ese gesto, ese abrazo, esa sonrisa, que tantas veces solo tenemos de los otros. Entonces se confunden, acaso de forma injusta, los nuestros y los otros en nuestra consideración y nos perdemos en nuestro dolor.
domingo, 26 de junio de 2011
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1 comentario:
A veces los otros no son tan otros, ni los nuestros tan de nosotros.
El destino presenta opciones y nos empeñamos en esquivarlas, o en pegarnos contra ellas... nada está ahí por casualidad.
En lo que sentimos no hay justicia, ni injusticia, es lo que hay.
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