sábado, 12 de febrero de 2011

Una buena lección

Túnez y Egipto nos están dando una buena lección. Las cosas se pueden cambiar de forma pacífica cuando muchas personas no están de acuerdo con esas cosas y se unen para ponerlo de manifiesto.

La globalización que ha facilitado la tecnología y el sentido común de las masas, de los que no llegan nunca a tener voz individual, están marcando el camino de una nueva forma de hacer política en donde no cabe el absolutismo y donde no todo vale en las democracias, que exigen de lo electos transparencia, coherencia en las decisiones con el programa electoral y desde luego honestidad.

A todos los que -como a mi- os embarga la emoción por los logros de Tunecinos y Egipcios, por la forma en que los anónimos estamos cambiando el mundo, mi abrazo de ciudadano esperanzado.

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